Hace un tiempo salió a la luz una publicación de Shane Stephenson, padre de Reilly, un niño de 6 años con autismo no verbal, respecto de las invitaciones a cumpleaños de los hijos de sus amigos. Él dijo en un post en Facebook: «Reilly tiene autismo, no lepra, él tiene 6 años y mis mal llamados amigos que tienen niños también tienen fiestas infantiles. Ni una invitación, ni una sola. Piensen en esto mientras se van a la mie**a, tienen idea lo doloroso que es esto? Es un doble combo en la guata. No sólo duele ver a tu hijo ser excluido, también duele como amigo sentirse como si tú también estás siendo rechazado.»

Shane escribió esto después de ver el post de un amigo suyo sobre el cumpleaños de su hijo, cumpleaños al que Reilly no había sido invitado. Esa fue la gota que rebalsó el vaso, hace rato que él se sentía pasado a llevar y poco apoyado por sus amigos. Aunque ha recibido disculpas de parte de alguno de sus amigos, dice que mejor que no se les ocurra invitarlos en el futuro, porque no quiere recibir invitaciones por pena.

Leer esto es un recuerdo de las experiencias dolorosas que hemos pasado con mi hija respecto de este mismo tema. Doy gracias a Dios por los maravillosos amigos que tengo, que siempre han incluido a mis hijas en todas las celebraciones que hacen con sus hijos; que le mandan invitaciones a los cumpleaños grupales, a los cumpleaños íntimos, a picnics, celebraciones de Año Nuevo y a muchos panoramas que organizan.

Pero también recuerdo enterarme que algunas compañeras de mi hija han celebrado sus cumpleaños y han enviado invitaciones a todos los niños del curso MENOS a mi hija; gracias a Dios ella era chica y ni se enteró, pero yo si lo supe, y me dolió mucho. También recuerdo estar en el cumpleaños de una amiguita de mi hija y escuchar a una mamá despotricar barbaridades acerca de mi hija a gritos delante de los niños y padres invitados al cumpleaños. En ese momento yo no dije nada porque era el cumpleaños de la amiguita de mi hija, porque soy amiga de la mamá de esa niña y porque no quise darle más tribuna a una mina ordinaria y desubicada y echar a perder la fiesta, pero de verdad me dolió mucho oír a una madre hablar de esa forma de mi hija.

También me acordé de una amiga que tiene una niña muy parecida a mi hija, también tiene autismo y está en un colegio regular con integración, pero durante este año NUNCA la invitaron a un cumpleaños de sus compañeros. Cuando fue su cumpleaños, ella no quiso que fueran sus compañeros, sólo lo celebró con sus primos. Hace un par de semanas celebré a mis hijas y ella estaba invitada, lo pasó súper bien, compartió con todos los niños, se pintó la cara, recogió dulces de la piñata, lo pasó chancho!

 

Viendo lo bien que mi hija lo pasa en los cumpleaños de sus amigos y primos me preguntó, ¿qué piensan esos padres que deciden discriminar a un niño por ser diferente? ¿qué le están enseñando a sus hijos acerca de la amistad, la discriminación y la inclusión? No entienden que los niños aprenden de lo que sus padres hacen más que de lo que dicen? Que no importa cuánto les digan que está mal discriminar si después son los padres los que dejan fuera del cumpleaños a un compañero de su hijo sólo porque es diferente?