Gran parte de las familias con niños en el espectro autista (u otras necesidades especiales) tiene otros hijos neurotípicos (forma correcta de llamar a alguien que no tiene autismo, NT en adelante), y estos niños, al ser diferentes de sus hermanos, suelen ser tratados de forma distinta. Esto no significa que los padres hagan diferencias en cuánto quieren a sus hijos, pero si en cuanto a lo que les exigen, sus expectativas, el tiempo que pasan con ellos, en especial el tiempo que pasan solos con ellos. Esto puede tener en el niño un efecto más importante de lo que como padres creemos y debemos poner mucha atención a como ellos se sienten. Entre las cosas que les suelen ocurrir, destaco las siguientes:

hermanos bicicleta

1. Necesidad de ser perfectos

Las familias con niños con autismo (u otras NE) tienen muchas exigencias que para las demás familias suelen no existir,

  • como las sesiones de terapia
    • una, dos o más veces por semana
  • idas al médico
    • uno o más especialistas
  • colegios diferentes para los hermanos
    • en algunos casos todos van al mismo colegio, pero eso no siempre pasa
  • administración de medicamentos
    • que no siempre es un tema fácil
  • rutinas muy estructuradas

Todo esto pone mucho peso en las espaldas de los miembros de una familia, en especial en los padres, que deben turnarse para cumplir con todo esto más sus respectivos trabajos (si es que ambos pueden trabajar fuera de la casa) y el cuidar de los demás hermanos.

Por esto es muy común que los hermanos neurotípicos sientan que no pueden equivocarse, para no sumar al peso que ya llevan encima sus padres, y por lo tanto creen que tienen que ser perfectos. Esta es una exigencia imposible de lograr y que les termina produciendo mucha ansiedad y angustia en el caso que no lo  logren, que es lo normal, nadie puede ser perfecto todo el tiempo. 

hermanos hermanas

2. No poder expresar sus sentimientos

Los hermanos de niños con autismo (u otras NE) pueden sentir envidia o resentimiento por todo el tiempo que sus padres pasan con su hermano, a veces pueden sentirse avergonzados por el comportamiento de su hermano, molestos porque hay muchas actividades que deben hacerse por separado, ya sea porque los horarios coinciden con alguna sesión de terapia de su hermano o porque hay actividades que no son cómodas para su hermano (ir al mall, ir al cine, cumpleaños en Chuck E. Cheese), etc. También sienten que no pueden quejarse de su hermano, porque suena egoísta y sin empatía, mientras el resto de sus amigos  pueden quejarse sin problemas de los comportamientos de sus hermanos que a ellos les molestan. Entonces terminan “comiéndose” sus sentimientos.

hermanos caballito

3. Sentir que sus problemas son menos importantes

En comparación con los problemas que tiene su hermano, los suyos suenan triviales; sienten que haberse sacado una mala nota o pelearse con una amiga es una pequeñez al lado de tener problemas importantes para dormir, movilidad limitada, trastornos de aprendizaje o trastornos sensoriales que son limitantes de su autonomía. Al final llegan a sentir que deberían considerarse “afortunados” por no tener una discapacidad o condición específica.

4. Sentirse solos

Esto suele ocurrir porque no tienen amigos cuyos hermanos también tengan NE. Entonces se sienten “raros” cuando alguien les pregunta “qué le pasa a tu hermano?” A veces les puede dar vergüenza el comportamiento de su hermano, y no saben cuando contarle a sus amigos acerca de su condición. Incluso prefieren no invitar a sus amigos a la casa por miedo al comportamiento de su hermano. Estos los va volviendo un poco solitarios, quizás retraídos y puede generar un resentimiento hacia su hermano a quien “culpan” por esta situación.

hermanos colorines

5. Sentir que les piden mucha ayuda

A algunos niños con hermanos con NE se les suele pedir que ayuden a cuidar de ellos desde edades muy tempranas, incluso cuando sean el hermano menor. Les piden más ayuda en la casa, para compensar el hecho que su hermano no pueda hacerlo. A veces les toca empujar sillas de ruedas, participar en sesiones de terapia o ayudar a su hermano a comer o vestirse.

Muchos sienten, desde muy niños, que deberán hacerse cargo de sus hermanos cuando sus padres ya no estén o no puedan hacerlo, incluso a veces sus padres se lo han dicho abiertamente, generando en ellos mucha ansiedad e incertidumbre acerca del futuro.

6. Vivir la discriminación desde muy pequeños

Estos niños aprenden desde muy pequeños que no todo el mundo acepta a las personas que son diferentes o tienen una discapacidad y que suelen ser discriminados y no siempre son bienvenidos en los lugares donde van.

En forma regular se verán frente a personas que no respetan los estacionamientos o asientos reservados para personas con discapacidad. Sienten que deben estar peleando constantemente para que se respeten los derechos de su hermano y eso les molesta.

 

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La mayoría de los niños con hermanos con NE adoran a sus hermanos más de lo que pueden expresar, son muy cercanos a ellos y los ayudan sin problemas en todo lo que pueden. Pero como padres no debemos dar esto por sentado y “aprovecharnos” de la ayuda sin dar las gracias.

Del mismo modo debemos entenderlos y apoyarlos para que no se sientan sobrepasados y sepan que pueden contarnos lo que les pasa. Que sepan que pueden decirnos cuando algo les molesta y contarnos como se sienten, aunque ellos crean que no es justo sentirse así, o que lo que sienten es malo o desconsiderado.

Debemos respetar y entender esos sentimientos, aunque a veces nos de mucha pena o nos duela lo que nos dicen, es normal que sientan que hay diferencias, porque las hay, y es nuestro trabajo que no se noten, hacer que no crean que tenemos preferencias, explicarles que pasamos más tiempo con su hermano porque nos necesita más, no porque lo queramos más. 

También puede ser una buena idea hacer una “cita” semanal con nuestros hijos NT para salir los dos solos, ir a caminar, a tomar un helado, o lo que más les guste hacer a ellos. La cosa es pasar un tiempo solos, que puedan contarnos todo lo que les pasa, que sepan que hay una relación fuerte entre nosotros, que aunque parezca que la balanza no está bien equilibrada en los tiempos que pasamos con cada uno de nuestros hijos, que en nuestro corazón los queremos a todos por igual y que no deben olvidarlo nunca.