Este artículo está basado en varias conversaciones que he tenido con Isabel* acerca de su experiencia personal y familiar con el MMS. Ella, como muchas otras personas cayó en la estafa del MMS como «cura del autismo».

*Tanto el nombre de Isabel, como los de su hijo y su ex marido han sido cambiados para respetar su privacidad. El texto tiene varias palabras entre comillas, esto es para indicar palabras y términos erróneos o falsos.

¿Qué es el MMS?

Les recomiendo leer mi artículo anterior, en este link, para que puedan entender en detalle lo que es este veneno disfrazado de «cura del autismo». https://mamapulpoazul.cl/home/mms-veneno-disfrazado-de-cura-del-autismo/

En resumen, el MMS es clorito de sodio, un un potente compuesto químico usado como desinfectante de superficies, como pisos de hospitales y mataderos. También se usa para el blanqueamiento de pulpa de madera.

Es un producto tóxico si se ingiere por vía oral, produce náuseas, vómitos, hemólisis e insuficiencia renal aguda en quienes lo consumen. La FDA, Health Canada y el ISP en Chile han emitido comunicados (en más de una ocasión) desaconsejando absolutamente el consumo humano de este producto. Además no tiene registro como medicamento en Chile, por lo que su venta para el «tratamiento» del autismo o cualquier otra dolencia está prohibido por ley.

La historia de Isabel

Cuando Matías* tenía un año y ocho meses fue diagnosticado con autismo. Sus padres lo llevaron a varios médicos y empezaron a conocer a padres de niños con la misma condición. Llevaron a su hijo a un centro de terapias y conocieron a más personas dentro del mundo del autismo.

En ese momento empezaron a oír acerca de las dietas, distintas terapias, vacunas, y también oyeron acerca del MMS, una supuesta «cura del el autismo». Así fue como llegó a una charla de Andreas Kackler, uno de los promotores del MMS. Este evento fue organizado por la «Fundación Luz Dorada», el año 2014.

Aprendiendo sobre la «cura del autismo»

Con su ex marido fueron a la charla, que se realizó en Espacio Riesco. Pagaron cerca de $100.000 pesos cada uno por asistir a un evento de día completo. El evento estaba mayoritariamente enfocado en el «tratamiento y cura» del autismo, aunque también se habló de el uso del MMS para «curar» el cáncer y otras condiciones y enfermedades.

Durante los intermedios de la charla se formaban grupos de conversación donde había varias madres de niños supuestamente «curados» del autismo gracias al «protocolo» del MMS.

mms cura del autismo frascos

La charla hablaba de «parasitosis autista», de la «responsabilidad» del las vacunas en la «epidemia» de autismo. También se detallaba los pasos del «protocolo de sanación» a través del MMS. Explicaban como preparar los distintos componentes que se debían usar para realizar el «protocolo». Indicaban también dónde obtener los ingredientes, algunos se compraban y otros se podían obtener directamente de la naturaleza, como el agua de mar.

Hablaron de la necesidad de realizar el «protocolo» siguiendo las fases de la luna, sino no tendría el resultado esperado. También se detallaba la dieta que se debía seguir, primero una etapa de «desintoxicación» y luego una fase de «mantención». La dieta era libre de gluten y caseína e incluía caldos de hueso.

Probando el «protocolo de cura del autismo»

Mauricio*, el ex marido de Isabel, estaba un poco escéptico, así que decidió hacer él mismo el «protocolo» antes de probarlo con Matías. Así estuvo durante casi 3 semanas siguiendo todas las etapas, la dieta, los enemas, las gotas orales, etc. Tras este tiempo decidieron que ya era hora de empezar con el «protocolo» en su hijo.

Por suerte sólo alcanzaron a administrarle gotitas una vez. Ese día Mauricio comenzó a sentirse muy mal, tenía severos dolores de estómago, diarrea, náuseas y vómitos. Se fue a la urgencia de una clínica, donde le realizaron un lavado de estómago y lo mantuvieron varias horas en observación. Mientras estaba en la clínica le administraron suero endovenoso porque estaba muy deshidratado.

En ese momento Mauricio e Isabel decidieron que no seguirían usando el «protocolo» en su hijo Matías. Según me contaba Isabel, ella y su ex marido nunca dejaron de creer en la validez del «protocolo». Sólo pensaban que a ellos no les había funcionado, algo que se les había advertido durante la charla.

Por suerte, poco después de esto Isabel conoció a otras personas que le hicieron entender la verdad acerca del autismo. Entender que es una CONDICIÓN de vida, que no se puede «curar» porque no es una enfermedad.

Aprender de los errores

Después de esto Isabel decidió que debía compartir su historia con todas las familias de niños con autismo, especialmente con los padres de niños recién diagnosticados. Ella entiende la desesperación que sienten los padres al enfrentarse a un trastorno que suele ser desconocido y enigmático. Ella siempre quiso hacer lo mejor para su hijo, por eso entiende que en ese estado de desesperación y de búsqueda de respuestas, los padres puedan caer en las redes de personas inescrupulosas que quieran convencerlos que existe una «cura» para el autismo.

Isabel y Mauricio son personas inteligentes, ambos son profesionales universitarios, ambos son personas cultas. Pero nada de eso importa cuando te encuentras frente a la incertidumbre sobre el futuro y la salud de tu hijo. Dentro del proceso de duelo tras el diagnóstico de un hijo con autismo, está la etapa de negociación. En esta etapa buscamos formas de ayudar a nuestros hijos a avanzar lo más posible, buscamos terapias de todo tipo, alternativas, complementarias, lo que sea para ayudarlos. En este momento es que Isabel y Mauricio se toparon con el «protocolo» del MMS.

Durante nuestras conversaciones yo siempre traté de hacerle entender a Isabel que en ninguna forma yo la estaba juzgando por lo que había hecho, y que el único motivo que me movía a hacerle tantas preguntas era entender mejor de qué manera estos charlatanes engatusaban a la gente. Traté de ser lo más respetuosa posible y no caer en el morbo de preguntar cosas inapropiadas ni de festinar de su error. Ella me entendió y me dijo que no le molestaba para nada que le hiciera estas preguntas. Porque lo que a ella más le interesaba era hacerle entender a otras familias que estén en la misma situación que ella, que esto le puede pasar a cualquiera.

Espero que esta experiencia de Isabel pueda ayudar a muchas familias que están enfrentándose con un diagnóstico reciente de autismo, para que no caigan en este tipo de estafas.